Hubo un tiempo, en que una de mis distracciones cuando me ponía a no hacer nada, era observar a las personas que pasaban cerca mía. Sobre todo, en la playa, que andaban más ligeritas de ropa y podía coger mejores apuntes (jiji!). Ya apenas guardo tiempo para esto y los años, ayudan a desconectar cuando no haces nada, y poner en «modo off» la parte del cerebro que uso para trabajar. Pido perdón por mi mirada constante, en la figura y movimientos de los playistas en esos juveniles años de estudio… seguro que me habéis servido de mucho!
Por el estudio de cadenas musculares, y por la clasificación de tipologías según dónde caiga la plomada por gravedad, sabía que existía relación entre cada tipología y cierta tendencia a tener una personalidad concreta.
Keleman, me ha aportado otro punto de vista que, efectivamente, tiene que ver con las fascias. Su libro, con título idéntico al de este artículo, lo arranca así: «La vida construye las formas» y, de esta manera, conecta la anatomía y el sentimiento.
Siempre es difícil encontrar personas tipo, y lo común es la mezcla, pero de forma didáctica, Standley ha clasificado en cuatro, estos tipos: Rígido, denso, hinchado y colapsado (en orden, las imágenes). Me ha llamado especialmente la atención, cómo ha sido capaz de relacionar, incluso, con qué tipo de familias pueden estar ligadas estas estructuras.
Así, la familia del rígido, inhibe la pulsación y el sentimiento, obligan al niño a luchar por lo que quieren, les exigen ser agresivos y castigan las muestras de sensibilidad o de afectividad. Las estructuras densas, pueden provenir de familias que usan promesas y traición, humillación y duda. Desean que el niño sea un esclavo y nunca consiga su independencia. En familias excitables, seductoras y manipuladoras, pueden darse las estructuras hinchadas. Y lxs colapsadxs parecen provenir de familias que abandonan, muestran indiferencia o subestiman a sus hijos.
Guarda muchas curiosidades este libro. Otra, que no me ha dejado indiferente, es que el amor y la intimidad, modifican la expresión emocional al permitir experiencias que disminuyen las defensas… Joo! pues clarooo! Cómo no iba a aparecer el Amor en la modulación de nuestros cuerpos! Qué importante es aprender en la vida a amarnos bien!
Pues sí, tiene muchos rincones donde rascar, este libro… Por otro lado, he podido llegar a la conclusión de que, como imaginaba, no existe una forma única y universal de modular nuestros cuerpos en el gimnasio mediante técnicas específicas. Sí son modulables, nuestro sistema nervioso está vivo y es muy plástico como para hacernos a nuestro antojo. Claro que, requiere un trabajo, tanto físico como mental. No valen para todxs, los hipopresivos, el pilates, ni «colgarse de las espalderas»… porque cada tipo de persona, tiene unas «retracciones» (vamos a llamarlas así) diferentes. En lo que sí sigo creyendo adaptable para todxs, dentro de lo que he experimentado es, en la Técnica Alexander, que nos trabaja de forma más holística.
Fisios del mundo, he aquí un descubrimiento simpático. Quizás, la primera parte, que introduce la Embriología, y los pasos de la alteración somática, es un poco más densa y difícil de seguir al vistazo, pero es uno de los libros de consulta que gusta tener…