Mirad, cuando a mis pacientes les pido que haya silencio en la consulta, que no interrumpan el tratamiento, es porque es importante que no haya distorsiones en la comunicación entre ambos. Yo necesito «escuchar al cuerpo» del paciente, y que el paciente esté atento a la INTENCIÓN que pongo para que me pueda responder. Lo hago tanto con el trabajo de equilibrio de las fascias, como con el rastreo con Biomagnetismo. Es como cualquier diálogo, con cualquier lenguaje. ¿Habéis probado tener una conversación donde hablen diez personas a la vez? Imposible entenderse, ¿verdad? Aquí os muestro un vídeo, un experimento muy bonito que hace pensar que la intención mueve energías «invisibles» y responden a éstas. Espero que lo disfrutéis.
