Todxs sabemos, que una de las razones por las que podemos ganar kilogramos de peso, es «consumir más de lo que gastamos». La ecuación es sencilla, pero no siempre es así, ni siquiera la mayoría de los casos es por esta razón. Los seres humanos somos más complejos…
Ahora me gustaría contaros, desgranar, el problema de la obesidad desde el punto de vista de la conflictología (hablamos de los conflictos inconscientes, por experiencias vividas o heredadas, que se graban en el ectodermo, endodermo o/y mesodermo, que son las tres capas del desarrollo embriológico).
Desde esta visión, los kilos que tenemos de más, (los que rebasan un IMC normal), son debidos a compensaciones «simbólicas» para suplir carencias. Las carencias pueden ser:
- afectivas (abrazos, besos, reconocimientos, personas…)
- nutricionales (proteínas, hidratos de carbono, oligoelementos…)
- económicas (situación de desempleo, nueva situación de recursos…).
Es decir, todo lo que sentimos que nos falta en la vida, lo «rellenamos» en forma de kilos en el cuerpo… qué os parece? …Lo bonito es, que este programa, sellado en nuestro inconsciente, se puede cancelar… ¿te das la oportunidad?
Detrás de un problema de sobrepeso que no cede con dieta y ejercicios, puede haber también un conflicto de silueta. Esto es: asco o rechazo por el propio cuerpo. Cada vez que te miras al espejo y te dices «qué mal está esto», «esto no me gusta»,etc., estás retroalimentando el mismo conflicto… así es…
La obesidad en humanos es compleja, decíamos. Y puede tener que ver, en parte también, con una mala gestión de líquidos en el cuerpo. El órgano que se encarga de «decidir» el líquido que se reabsorbe en el organismo y el que se excreta, es el túbulo colector del riñón. Esta zona de la nefrona del riñón, entra en conflicto cuando hay (o ha habido) un resentir tipo «me siento solx», «abandonadx», «con falta de referencias o de recursos», «como pez fuera del agua» o «con conflicto existencial». Así, el cuerpo, para compensar «dice»: «pues para no sentirme como pez fuera de agua, retengo mi agua, mantengo mi hábitat conocido, y así equilibro esa mala sensación». Curioso, ¿verdad? El túbulo colector, puede decidir dejar de excretar el 1% habitual para retener más porcentaje del 99%, en estos casos. Eso lo evidenciaremos por un aumento global de líquido en el cuerpo, o localizado, en forma de edemas en las extremidades, ascitis, bolsas en las ojeras, pleuritis… cualquier órgano o tejido que curse con aumento de líquido (y por tanto de peso).
Hay otras razones, accesorias, que pueden mantener a alguien en obesidad. Éstas son posibles hologramas, sensaciones negativas cronificadas en el tiempo (normalmente, de desvalorización), operadores modales (son los «no puedo», «tengo que», «no merezco» «no hay justicia»…), son los diálogos destructivos y limitantes que a veces, mantenemos en el tiempo…
Y, por supuesto, hay más causas, esta vez fisiológicas, que provocan obesidad, como algunos tipos de genes, infecciones por adenovirus 36, extirpación de glándulas reguladora de hormonas como la tiroides…. unas salvables, otras, menos…
Terapeutas, hay trabajo para hacer en este campo. Los biodescodificadores, lo tenéis más fácil. Lo biomagnetistas, también… Normalmente, cada conflicto, es soportado por un par biomagnético, que nos ayuda, tras impactarlo, a disminuir la carga emocional.
Mucha suerte con vuestros procesos!