He recuperado este resumen de la referencia TÁCTIL de la vida de un adulto:
1º. Caricia materna (o paterna), es la primera experiencia.
2º. Traumatismo (en juegos, deporte…).
3º. Agresión (peleas con amigos, por ej.).
4º. Sexo.
5º. Acto médico.
Todas ellas, van unidas a una emoción o sentimiento cuando se reciben, verdad? Se me ocurre una pregunta: ¿Será que es posible, que alguien que desde la 1ª experiencia (caricia materna), no haya tenido otro contacto hasta la 4ª (sexo), por ello busque en el sexo, inconscientemente, las caricias de su madre? No me parece descabellado…
Hablo del tacto, porque es el primer sentido por el que vamos a llegar al paciente a través de las terapias miofasciales. Pero entiendo que, las emociones son las respuestas a cualquier estímulo que entre por los sentidos (VAKOG = visual, auditiva, kinestésica, olfativa, gustativa).
Peter A. Levin (autor de «Curar el trauma»), hace una secuencia, por orden de relevancia, de los traumas humanos. Me parecía interesante enumerarlos, en su orden:
1º. Trauma fetal (intrauterino). Ej. por consumo de drogas, maltrato físico/emotivo hacia la madre…
2º. Trauma natal.
3º. Maltrato físico, abuso sexual y emocional, incluidos los de abandono en la niñez.
4º. Pérdida de familiar cercano (también divorcios).
5º. Enfermedades, fiebre elevada, intoxicación accidental.
6º. Lesión física directa, caídas, accidentes.
7º. Ser testigo de actos de violencia. (televisión).
8º. Desastres naturales: terremotos, incendios…
9º. Algunos procedimientos médicos y dentales, particularmente los relacionados con la región hioidea, oído, amígdalas…
10º. Anestesia.
11º. Inmovilización prolongada (por pie zambo, corsé para escoliosis, yesos…)
12º. Secuelas traumáticas por larga inmovilización (hospitalización, cirugías…).
Casi tod@s, hemos vivido alguna de estas experincias en la vida. Y todos estos traumas, si se quedan grabados como una amenaza a perder la vida, o como una amenaza territorial, o como una desvalorización relacional, van a generar alteraciones físicas, a distintos niveles corporales (célular, muscular, fascial, orgánica…).
Hasta ahí, bien, si?
¿Y si analizamos de una manera inversa? No es difícil pensar que, modificaciones a nivel corporal mecánica o física (y ahí entrarían las terapias miofasciales y el par biomagnético entre otras muchas), pueden hacer florecer, recordar, volver a traer, esas experiencias emocionales. Pueden sacarlas a la luz, traer la información desde lo insconsciente, a lo consciente.
Pues bien. Segur@s estamos ya que esto, es el paso clave para solucionar un conflicto, y por tanto, una enfermedad.
¿Estamos de acuerdo? ¿No es maravilloso?
Pues esto, así de simple, y así de complejo, es lo que diariamente, hacemos en la consulta.
Gracias maestr@s, por enseñarnos esta visión. Gracias pacientes, por confiar en ello…